
Si bien, el informarse periódicamente en el diario es muy importante, esto no quita el llegar en ocasiones a sentirse con un gran sin sabor al reflexionar un tanto sobre lo que se está leyendo. Creo, fidedignamente, que esta sociedad aceleradamente moderna –con una pizca de este capitalismo occidental- posee una única gran base de existencia, por la cual al pasar los años se ha creado, ésta es la patrilinealidad heredada y desplegada de nuestros tiempos.
Aristóteles, en un tratado llamado de
generatione animalium –guardo el fragmento porque, por decir poco, me parece peculiar-, dijo algo como:
“Al igual que los hijos de padres mutilados nacen unas veces mutilados y otras no,
también los hijos de nacidos de mujer son a veces mujeres y otras,
en cambio, varones. La mujer es, y siempre ha sido, un varón mutilado, y (…)…
hay una pura cosa que no se puede encontrar en ellas: el principio de ánima”Si bien, creo que él no tuvo exclusiva culpa de plantear ésta manera la sociedad –él era un ciudadano griego, y como tal, un ser coetáneo de su época, que respondía con bastante de influjo a su era-, pero si otros entes que, de mejor manera conscientes y desarraigados del pensamiento griego, basaron postulados “sagrados” a partir de las ponzoñosas y segregacionistas ideas de Aristóteles.
¡Y la iglesia propugno la equiparidad, la igualdad de “los prójimos”, mientras cultivaban una sociedad de esclavos con discriminaciones raciales, ideológicas y hasta de género!
La mujer no tuvo derecho de comulgar ni de involucrarse en temas religiosos, apoyándose la iglesia en la idea de la presunta invención inferior del ser supremo con respecto al hombre. ¡Y hasta hoy en día, se propugna subrepticiamente –en personificaciones variadas en el tiempo- que la virtud femenina por antonomasia es la virginidad! Si la iglesia ensalza y diviniza la sumisión de la mujer… a mi parecer es por algo…
La figura emblemática y arquetípica de la iglesia católica, mediante todos sus postulados, no puede ser otro que la figura –en cualidad de género- de un hombre: sólo él posee la imbecilidad necesaria, tan suma y absoluta.
El otro día al leer el diario –no siempre lo hago, simplemente porque no tengo monedas para adquirir uno o porque a veces quedo con una sensación extraña de estar siendo posiblemente engañado- me encontré con algo como esto:
“Femidicio: Un problema de todos. En Chile todos los años mueren cerca de 70 mujeres a manos de sus parejas y 35 menores, convertidos en objeto de agresión hacia sus madres… El Femicidio es un crimen que (…)… Este tipo de crimen expresa un sentimiento de posesión y control de las mujeres por parte de los hombres, acción que se apoya con la expresión ¡la maté porque era mía!....”¡Femicidio! gritan a viva voz los diarios –no la gente, no el pueblo-.
Hasta cuando se seguirá con ésta estupidez conceptual, como si matar a una mujer no fuera asesinar a un ser humano u
homo (
homo: hombre;
cidium: de
caedere, matar). Se está creando un nuevo tipo de crimen hacia un ser, por definición, fuera del alcance de lo humano.

A mi parecer, esta falencia posee una consecuencia real: éstos estúpidos hombres de noticia no pensaron que este tipo de atentado-hacia-una-mujer era claramente un asesinato distinto al del hombre, uno que significa mucho más pérdida para lo humano, uno, que en otras palabras, cuesta más recuperar y en el cual perdimos todos.
Sociedades machistas, patrilineales, saben y hacen creer el derecho “legítimo” sobre los hijos, ¡y hasta sobre la mujer!... no haré comentarios sobre los crímenes, creo que ya se a hablado mucho sobre esto en los medios de comunicación –los defensores de la mujer, estos imbéciles hombres de contingencia que hablan de femicidio, a mi parecer el pensamiento de hombre-superior lo tienen enraizado en sus cabecitas de paja.
Las sociedades patrilineales son por esencia competitivas, poco cooperativas y de sobrevivencia –la teoría de selección natural, que, a mi parecer, se fue ensalzando al pasar de los años: Darwin no quiso intencionalmente o espero que aconteciera todo lo que, desde el evolucionismo, ulteriormente ocurrió; entremezclándose con teorías racistas en el campo de la biología y la sociología como la craneometría del siglo XIX, el darwinismo social de Spencer y el auge de teorías eugenésicas como las de Galton.
Mientras tanto, las sociedades matrilineales, las cuales se dieron en épocas antiguas, por excelencia son no-competitivas e integradoras entre sus partes. No existían mayores conflictos ya que el hombre y la mujer complementaban su quehacer, y más aún, ¡era la mujer quien poseía cierto liderazgo!
¿No es acaso, esto a lo que además se refería Marx, de las sociedades totalizantes, y eficaces y prósperas del comienzo del tiempo? Marx además agregaba que sólo cuando logremos vivir en comunismo –a mi parecer, una sociedad matrilineal- lograremos la holgura, bonanza e integridad de comienzos del tiempo ¿Y si nos quedamos en nuestra competitividad e intento de destruir-al-otro? hasta que ésta no entienda algunas cosas como el valor de igualdad y la humildad necesaria para con nuestros otros –no propio de las sociedades actuales-; pues bien, la humanidad no se prolongará y se extinguirá en si misma, tal como en una implosión.
Es un tema para continuar escribiendo, pero me dio hambre…
Espero haber escrito esto, además, como prolegómeno para nuevas entradas ulteriores. Hasta una próxima vez…
¡Fuerza mujeres!